xoves, maio 17, 2018

Un jardín en Galapagar



El republicanismo exige que aquellos que representan al pueblo sean parte indiscutible del pueblo.  Las democracias liberales son mucho más permisivas con el patrimonio de los políticos y facilitan que sean los grandes propietarios quiénes se hagan cargo de los asuntos públicos pues, al fin y al cabo, se trata de defender a esos mismos propietarios de los afanes recaudatorios del Gobierno.

En España hemos vivido un minuto de gloria republicana gracias a las movilizaciones populares del 15M pero lamentablemente constatamos que hemos padecido un espejismo: quiénes capitalizaron el descontento de un pueblo humillado por los mercados y sus estafadores financieros se han convertido en propietarios conspícuos y han dejado de ser pueblo para pasarse al club financiero de la oligarquía que busca refugio en la actividad política…  Que no, que no nos representan, que no pueden representar al pueblo quiénes se disponen a vivir en una casita de 600.000 € por muy hipotecados que se presenten ante la ciudadanía!

Digámoslo de una vez: han traicionado al pueblo cuando antes de haber logrado sufragar las necesidades básicas de la gran mayoría de sus votantes ya se disponen a vivir a lo grande gracias a los dineros públicos que se embolsan por representar a la generación más precaria de la democracía en España.

Unidos-Podemos pagar las facturas de los espabilados que treparon por la escalera construída en las calles y en las plazas por un mar de indignación, son los demagogos que señalaron a la casta para regenerar la clase política quiénes apenas en 3 años se han convertido en nuevos ricos y todavía pretenden seguir tomándonos el pelo al afirmar que sus ideas son las mismas y que defenderán los mismos principios que les llevaron al Congreso y al Senado y demás cámaras autonómicas y locales…

Yo también quiero comprar un iPhone8 y una casita en la sierra con piscina, pero me temo que no será posible, al menos mientras los que dicen ponerse al frente de la república para defender la necesidad de vivienda y trabajo digno para las personas se convierten en pijos de provincia en la sierra de Madrid.

Pablo Iglesias e Irene Montero se han instalado en el poder político y exhiben las maneras de la casta que tanto han criticado.  Esperemos que su hipoteca se la paguen solitos y no se les ocurra aumentar la presión fiscal para pagar las facturas ajenas.

Ni un voto más para vividores de la política, y no son dos, son legión: en Galicia tenemos unos cuantos “mareantes” que ya están buscando pazo (hipotecando los sueños de quiénes fuimos felices durante unos días de mayo de 2011)

El republicanismo se vuelve pesadilla en las manos de estos pequeñoburgueses universitarios: “asociarnos para vivir de los tontos que aún tienen sueños de justicia y dignidad” (Rousseau abandonó sus hijos en el hospicio para que se educaran en libertad, mientras él vendía sus maravillosas ideas desde el Jardín de Ermenonville – Galapagar).


Ni un voto más para los vividores de la política!

Seguimos INDIGNADOS !

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