venres, 11 de xullo de 2014

Cancelé mi Twitter y sigo vivo...




Aproximadamente han pasado tres años desde que estrené mi cuenta en Twitter con la intención de seguir en vivo y en directo los acontecimientos del 15M en España y en el Mundo... Y fue fantástico, porque realmente cuando una herramienta informática se pone al servicio de una causa noble puede hacer milagros...

Pero con el paso del tiempo la herramienta comenzó a dar problemas. No, no me refiero a problemas técnicos, Twitter mejoró muchísimo en esos 3 años, su interface cambió casi por completo (sin molestias para el usuario), y mejoró tanto que sabe más de mí que yo mismo!

Sus algoritmos se volvieron tan inteligentes que llegaron a ser agobiantes, por esto cancelé mi cuenta. Twitter sabía perfectamente qué usuarios había bloqueado (cuando mi memoria ya no lo recordaba), conocía mis preferencias pasadas con mucha más fiabilidad que yo mismo, sus recomendaciones personalizadas comenzaron a ser demasiado perspicaces; a veces me parecía ser "otra persona" (mi alter ego tecnológico)!

Me gusta hablar conmigo mismo, a esta práctica le llamo "pensar", pero aún no estoy dispuesto a "seguirme a mí mismo" como si una memoria omnisciente tuviese las riendas de mi pensamiento y mis decisiones futuras!

Me gusta saberme libre y para ello es absolutamente necesario el olvido!


Pero volvamos a la causa que motivó mi entrada en las redes sociales, el 15M fue perdiendo fuerza precisamente porque todos estábamos ocupadísimos tecleando el ansiado Trending Topic (TT), único fin inconfesable al que se dirigen acciones y desvelos de los usuarios de esta red social. Y esto es muy peligroso!

Olvidamos que nuestra energía estaba siendo fagocitada por la red y convertida minuto a minuto en información rastreada por un buen programa que nos ofrecerá en pocos meses aquellas cosas que deseamos (o que parece que deseamos) y bloqueará aquella información no compartida (y que la red cree que no es de nuestro interés!).

A fuerza de coherencia, se muere de hastío!

Por no hablar de la "imagen pública" que vamos construyendo inexorablemente con cada tuit / retuit / favorito que tecleas.  Amigos o enemigos lo eran o dejaban de serlo en segundos, instantáneamente un programa guiaba mis pasos y cada día me sentía más contento de tener la felicidad en la punta de un alfiler, si, la felicidad cabe en un chip.

Pero el espejo se rompió cuando comencé a ver como las grandes catástrofes pasaban ante mis ojos en décimas de segundo y ya no eran noticia (o TT), recuerdo las fotografías de una matanza en Alepo (Siria) y no pude tragar más, me estaba volviendo INSENSIBLE a la REALIDAD.

Lo peligroso de las "redes sociales" es que quizás sean redes pero les falta mucho para ser sociales! 

La empatía y la compasión todavía son algo que los humanos debemos sentir con la sangre pegajosa y el sudor salado a través de los poros de nuestra piel, quizás por ello la robótica investiga en esa dirección... para darnos la puntilla y lograr un engaño perfecto: hacernos creer que vivimos, cuando ya estamos muertos!

He aquí la eternidad que promete la república del bit.  Cada día un ejército de zoombies cruza pasos de peatones deslizando el dedo por la pantalla, ensimismados en su otro yo.  Cada día la sangre que salpica a nuestro paso es lavada automáticamente y sustituida por una imagen de impacto en la red.

Creo que ha llegado la hora de la "desconexión" y volver a la calle, como el primer día, para quedarnos...

Ocupemos las plazas mientras tejemos en ellas las redes de la VIDA!

Quizás aún sea posible...






2 comentarios:

Para navegar cómpren dous remos...