sábado, 2 de xaneiro de 2016

Es la avaricia...




Vivimos en sociedades opulentas en las que, sin embargo, pocas cosas funcionan y no precisamente porque falte dinero sino más bien porque nos encontramos bloqueados por un exceso de avaricia, lo queremos todo, lo queremos ya y lo queremos para nosotros... (los demás no importan!)

Recuerdo una antigua virtud, hoy ni valorada quizás por miedo a "perder algo" la hemos convertido en vicio, en algo que no debemos mostrar ni siquiera cuando verdaderamente la deseamos, quizás alguien podría pensar que ocultamos algún malsano interés cuando ejercemos la generosidad...?

Que palabra tan rara, generosidad, en la cafetería acaparamos el periódico mientras consultamos el wahstapp, y si alguien nos pide permiso para consultar el diario, respondemos molestos: no lo he leído todavía... (y no lo leerás pues eres esclavo del móvil y el periódico ya no dice nada verdaderamente interesante!), pero tú lo tienes y no lo soltarás aunque se caiga el mundo...

Generosidad, cuando ciclistas expulsados de la calzada por conductores que amenazan su integridad abusan de indefensos peatones lanzándose a gran velocidad por aceras y pasos de cebra... es eso generosidad? Y cuando son los peatones quiénes invaden las escasísimas zonas para bicicletas y caminan de tres en fondo o plantan su carrito con niño en el medio mientras charlan tranquilamente... es también esta una conducta generosa?

Otros que se presentan a las elecciones en mareas reclamando mayor participación política e intervención en las decisiones públicas, cuando reciben uno, dos, tres correos informando sobre algún asunto que afecta a la ciudadanía ni siquiera responden con una línea de cortesía... es esto generosidad?

Algunos son buenos organizadores de eventos deportivos o recreativos, aportan sus furgonetas, botellines de agua, fruta fresca, instalan megafonías, pancartas, cámaras de vídeo... todo un dispendio de medios y recursos, pero se olvidan siempre de sonreir... curioso modo de mostrar su generosidad.

LLenamos aceras y plazas con terrazas, muy cómodas, pero cada vez más caras!  Cuando nadie les cobra tasas por los metros ocupados en la vía pública no sólo no reducen el coste de las consumiciones sino que aprovechan para redondear al alza mientras desaparecen pinchos y tapas ofrecidas al cliente y, a la vez, despiden y contratan camareros mal pagados que apenas son capaces de mantener atendida la terraza... así muestran su generosidad con la ciudad que los apoya?

Por sacar nuestro propio dinero en un cajero instalado en la vía pública nos cobran 2 €uros pero cuando alguien propone cobrarle al banco 6000 €uros/año por instalar sus cajeros en las calles nos tachan de comunistas, cuánta generosidad...

Al fin y al cabo y por más vueltas que le doy el mundo mejoraría si, al menos, fuésemos conscientes de nuestra AVARICIA!
 



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